martes, 25 de septiembre de 2007

Desiertos



El día llegó

ahora los vientos

derrumbaran cada rincón

donde se me nombre


el día llegó

y desde el sudoeste

vendabales de odio

alcanzarán mis muelas

tiritando de dolor


y no hay manera

de que el día llegue

sin su avispero de olvido

y no hay memoria para el hombre

sino es fatal su destino


y si la muerte alcanzara

sus uñas, sus sonetos

primero mide la distancia

que si es desierto

tampoco se es recordado


y el poeta

que dispara palabras

como si fueran caramelos

ya no tiene versos

para la memoria

para el bazar

para vender a mercaderes

para profezar

para su encierro

para pagar

su propio entierro
para descansar
en soledad.

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