
El día llegó
ahora los vientos
derrumbaran cada rincón
donde se me nombre
el día llegó
y desde el sudoeste
vendabales de odio
alcanzarán mis muelas
tiritando de dolor
y no hay manera
de que el día llegue
sin su avispero de olvido
y no hay memoria para el hombre
sino es fatal su destino
y si la muerte alcanzara
sus uñas, sus sonetos
primero mide la distancia
que si es desierto
tampoco se es recordado
y el poeta
que dispara palabras
como si fueran caramelos
ya no tiene versos
para la memoria
para el bazar
para vender a mercaderes
para profezar
para su encierro
para pagar
su propio entierro
para descansar
en soledad.
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