
Y sería mejor que fuera el Turco quien escribiera estas lineas, pues anoche fue quien dirigió sus palabras a un ágora de amigos ebrios celebrando algun aniversario de alguien (creo que el mío, pero en fin).
Dice el Turco que las estatuas vivientes representan mucho más que personas empapadas de talco.
Dice el Turco, que todos vivimos, nos arrutinamos, y morimos, y todo eso implica movimiento(que a su vez no es nada sin el tiempo)
Ahora, fijense en las estatuas vivientes.
Uno le pone una moneda, y se mueve un poco
Uno pone un billete y hasta quizás te dé un beso
Si uno deja en la gorra un número considerable de dinero, pues hasta quizás baile.
El tiempo esta hecho de monedas y probablemente la quietud y el silencio de las estatuas vivientes, sean algun tipo de signo de resistencia al acelere universal, que nos envejece con mayor velocidad, al ritmo del oro.
Con las plazas llenas de mercaderes
con los niños jugando al subibaja de la bolsa de Tokio
con las almas y su esperanza de lotería
habría que prestarle atención
a esa canción implicita
que bajo los tejados que chorrean de nostalgia
un mudo vendaval planea revoluciones en paz.
Aunque estos artistas busquen inmolarse, bajo una buena propina que les dé de comer.
zeromocho, sobre genialidades expresadas por el Turco







