jueves, 30 de agosto de 2007

algunas ideas sobre las estatuas


Y sería mejor que fuera el Turco quien escribiera estas lineas, pues anoche fue quien dirigió sus palabras a un ágora de amigos ebrios celebrando algun aniversario de alguien (creo que el mío, pero en fin).

Dice el Turco que las estatuas vivientes representan mucho más que personas empapadas de talco.

Dice el Turco, que todos vivimos, nos arrutinamos, y morimos, y todo eso implica movimiento(que a su vez no es nada sin el tiempo)

Ahora, fijense en las estatuas vivientes.

Uno le pone una moneda, y se mueve un poco

Uno pone un billete y hasta quizás te dé un beso

Si uno deja en la gorra un número considerable de dinero, pues hasta quizás baile.

El tiempo esta hecho de monedas y probablemente la quietud y el silencio de las estatuas vivientes, sean algun tipo de signo de resistencia al acelere universal, que nos envejece con mayor velocidad, al ritmo del oro.

Con las plazas llenas de mercaderes

con los niños jugando al subibaja de la bolsa de Tokio

con las almas y su esperanza de lotería

habría que prestarle atención

a esa canción implicita

que bajo los tejados que chorrean de nostalgia

un mudo vendaval planea revoluciones en paz.


Aunque estos artistas busquen inmolarse, bajo una buena propina que les dé de comer.


zeromocho, sobre genialidades expresadas por el Turco

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sólo dejo una pregunta más sobre las estatuas viviente. La prgunta es:
¿Brillarán más las pequeñas monedas que atraviezan el aire, para caer inmóviles dentro de la oxidada gorra? ¿o nuestro poderoso Ra(dios solar egipsio), que irradia la protesta de las estatuas humanas, vigilado, desde el punto infinito del movimiento, por su correligionario Anubis(dios que presidía las momificaciones y guardián de las necrópolis)?...
Los dioses nombrados eran estatuas que iluminaban, se cree, a los inimputables inmóviles (los muertos momificados). Estas esculturas eran construidas por los esclavos egipsios a quienes en su trabajo (esfuerzo basado en la ejecución de un movimiento continuo, intelectual o físico) asotaban y torturaban "en el nombre del Faraón".
Las monedas son la paga por tus movimientos rutinarios... Movimientos que en ocaciones te dejan tan agotado, que sientes la sensación de que vas a alcanzar la necrópolis... la inmovilidad.
Un ciclo discreto de lo clásico a lo barroco y de lo barroco a lo clásico